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Por Fernando López Gutiérrez
Concejal de Bogotá
Colombia tiene un déficit aproximado de millón
y medio de viviendas, de las cuales 545 mil corresponden a
Bogotá. En el Plan de Desarrollo de la ciudad está
contemplada la construcción de 70 mil viviendas para
los más pobres, con un presupuesto de $132.000 millones
en el cuatrienio 2004-2008.
Sin embargo, es irónico observar que entre el 2002
y 2004 la construcción de vivienda se concentró
en los estratos altos (33% en estratos 5 y 6 con metros cuadrados
que superan los $2´500.000) y en los estratos bajos
se redujo considerablemente: la oferta para estrato 1 estuvo
alrededor del 5% y para estrato 2 en 16%. Esto refleja que
el sector financiero no está interesado en prestarle
a quienes no tienen capacidad de ahorro y que por ello en
el 2004 Asocajas reportó la devolución de 3.000
subsidios.
Así que es indispensable que el Alcalde Garzón
lidere personalmente varias estrategias: 1. Una gran cruzada
con el sector bancario de Bogotá, de la misma dimensión
de la Bogotá sin Hambre con el sector privado, tendiente
a firmar una gran alianza que viabilice crédito para
VIS tipo 1 y garantice el pago de los préstamos. 2.
Trabajar conjuntamente con el gobierno nacional, tanto en
el cumplimiento de leyes y decretos sobre subsidios para vivienda
de interés social, y aprovechar la experiencia adelantada
con Findeter para favorecer a los más necesitados,
ya sea con vivienda nueva o usada.
3 Crear legalmente el Subsidio Distrital de Vivienda a través
de Acuerdo, como lo exige la ley y no seguir afirmando erróneamente
que está creado al haber sido aprobado como política
dentro de un Plan de Desarrollo. En dos oportunidades fue
presentado el proyecto de Acuerdo: en la primera no se observó
confianza en el manejo de los subsidios por parte de una entidad
del mismo Distrito y por ello no prosperó (El tiempo
me permitió confirmar mis temores: el gerente de Metrovivienda
sí tenía intenciones políticas, pues
acaba de renunciar para aspirar a la Cámara de Representantes?);
en la segunda, el autor de la iniciativa la retiró
sin que se abriera la discusión. El tema ha ido madurando
y las condiciones actuales son propicias para avanzar y darle
pronta respuesta a los bogotanos pobres que no tienen vivienda.
Prueba de esa madurez es que el Alcalde Garzón anuncia
que ya no será Metrovivienda sino la oficina de Hábitat
de Naciones Unidas la que operaría el manejo de los
subsidios. Obviamente, para otorgarlos hay que crearlos jurídicamente
a través de un Acuerdo. 4. Vigilar que el beneficiario
tenga completa libertad de escoger el proyecto de vivienda
que desee y que los materiales respondan a unos mínimos
estándares de calidad.
5. Garantizar que Metrovivienda abra un proceso licitatorio
público para la construcción de vivienda digna
y que éste no se centre solo en las OPV. 6. Considerar
la figura del leasing, que consiste en un arriendo con opción
de compra, teniendo en cuenta que en los últimos 10
años, según estudio de Fedelonjas, el 9% de
de los hogares perdió sus viviendas y se vio forzado
a vivir como inquilino. El 30% vive en arriendo, es decir,
12 millones de personas, con un promedio de $172.528 mensuales
(estratos medio y bajo).
Señor Alcalde, el Concejo de Bogotá ha dado
muestras claras de seriedad y le ha entregado los instrumentos
necesarios para avanzar en el cumplimiento de su programa
de gobierno, como han sido el Plan de Desarrollo, el Presupuesto
y el Cupo de endeudamiento. Nadie se opondría a la
creación de un Subsidio tan necesario como el de vivienda,
pero con reglas claras y transparentes que no dejen la puerta
abierta para volver a viejos esquemas politiqueros del pasado.
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